Las rabietas en el coche: 6 consejos para evitarlas

Todos sabemos que los niños tienen rabietas, es más, forman parte de su desarrollo, en un doble sentido, son una forma de comunicación que emplean antes de tener un lenguaje totalmente desarrollado y además con el paso del tiempo les lleva a aprender que no todo es como les gustaría.

Seguramente si preguntáramos a cualquier persona nos diría que un niño nunca se puede salir con la suya mediante una rabieta, y aunque creo que no es lo mismo tener una rabieta por un juguete que en otras circunstancias, lo cierto es que hay algunas situaciones en las que desde luego no se puede ceder a la rabieta. Esto es así cuando afecta a su salud o a su seguridad.

Un claro ejemplo son las rabietas en el coche, muy frecuentes tanto cuando se les sienta en su sistema de retención como cuando el viaje es largo. Aquí os hago unas recomendaciones para estos casos:

1.La silla es absolutamente innegociable. Es preferible tardar el tiempo que sea en montarle a que el niño no vaya seguro. Puede parecer obvio pero aún se ven niños no bien sujetos en los coches. Aún así no debemos ver esto como una exigencia hacia el niño sino a nuestra paciencia como a padres, tenemos que acabar con esa costumbre de salir en el último momento. Cuanto más acelerados y apurados nos vea el niño más probable es que responda negativamente.

2.Se puede trabajar como una rutina más. Igual que sabemos que no duermen del tirón desde el principio, no podemos esperar que hagan viajes largos sin paradas y del tirón. Se debe parar las veces que haga falta.

3.Si son viajes largos, qué mejor que aprovechar para jugar con ellos. Muchas veces al menos uno de los padres llega tarde del trabajo, le ve ya casi dormido, pues aprovecha esos ratos del coche, cuéntale historias, cantad canciones juntos…

4.Se debe tener cuidado con el empleo de las tecnologías. Lo que en un principio puede parecer un remedio si se utiliza de manera continua puede agravar el problema.

5.Da ejemplo, muéstrate alegre, incluso si vas al volante y hay tráfico. Asociar ir en coche a gritos, insultos y mal humor tampoco le va a ayudar.

6. Ten sus cosas a mano: agua, juguetes… Cuando no se pueden mover para conseguir aquello que quieren la frustración puede ser mayor.

Bonus: El consejo de mi hermana

A su bebé, ahora de casi dos años no le gustaba montar en la silla. Sin embargo, adora los coches. El sólo quería conducir (entiéndase por conducir sentarse al volante con el coche apagado). Al final llegaron a un acuerdo. El conducía un rato y luego si pitaba se iba a su silla. Esto al principio duraba unos minutos, ahora, unos meses después, se sienta y pita casi al instante. Se ve que ya es una rutina más y se va a su silla tan contento.

La clave, como veis, paciencia. Con ella podremos poco a poco hacer más actividades juntos y disfrutar de ellos más tiempo.

Maite Calvo-Fernández Psicóloga en Clínica Abla

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